miércoles, 21 de agosto de 2013

Una breve introducción


     Hace por lo menos tres décadas comencé a hurgar en mi propia biblioteca, en bibliotecas ajenas y en bibliotecas públicas, en busca de escritos acerca de sucesos extraordinarios (extrañas lluvias, licantropía, apariciones, señales en el cielo, etc.), con la idea de reunir ese material en un libro. Desde entonces, el título de ese futuro volumen fue Libro de sueños y maravillas. Luego, fui incorporando otros textos, extraídos de mitologías, pasajes bíblicos, leyendas y bestiarios del Medioevo. Finalmente, todo aquello que fuera poco común, misterioso, inusitado. Era tal mi confianza que le pedí a Esther Cross un prólogo; Esther aceptó y con notable precisión y urgencia lo escribió. Al cabo de mucho tiempo, perdida la confianza, olvidé el proyecto... hasta ayer. Ayer, buscando entre mis papeles, me reencontré con la carpeta llena de textos, escritos con máquina de escribir eléctrica, corregidos a mano, con anotaciones marginales y tachaduras. Hoy decidí publicarlos, de a poco, incluido, claro, el prólogo, no en libro de papel, como hubiese querido, sino en un blog, éste que pongo a disposición del lector curioso. Iré, además, intercalando imágenes que, a lo largo del tiempo, fui considerando para ilustrar la tapa e interior.
C.B.
En Buenos Aires, 21 de agosto de 2013.



Isaac Baulot, Mutus Liber, 1677


 Prólogo 


      Carlos Barbarito cita a Einstein y a Borges. Yo no puedo evitar, entonces, el recuerdo de Wilde, para quien el hombre de acción se ilusiona más que el que sueña. Me aproximo, así, al espacio común de la vida y la literatura, a ese espacio en que conviven realidad y fantasía, en el que la realidad y la fantasía se confunden hasta gozar del mismo crédito; a esa región que algunos califican de paradojal y otros, de onírica.


     Como a muchas personas, me complace pensar que si el santo sudario es falso es, asimismo, una auténtica falsificación del siglo I. Sin demorarme en ecuaciones lógicas –que me llevarían tanto a la comprensión como al desencanto-, considero que el sudario y la credulidad secular e imbatible de los hombres constituyen un fenómeno de naturaleza especial, semejante a la de las leyendas y los milagros. Al decir milagro pienso en Leibniz, que dijo que los milagros obedecen a las leyes de la naturaleza, acaso en forma incomprensible para la nuestra, que es tan limitada, o en forma deliberadamente cifrada por Dios. He regresado, cíclica y obsesiva, a las frases de Einstein y de Borges que encabezan este libro.


     La ocupación favorita de un amigo es leer bibliotecas. No se trata de una metonimia. Él no abre los libros. Se contenta con estudiar el sistema, el universo bidimensional y sugerente de títulos y autores que figuran en el lomo de los libros. Comprendo su afición. Al igual que él, creo que existen ínfimos, secretos universos en esos sistemas –aparentemente arbitrarios- de letras y nombres.


     Leo el Libro de sueños y maravillas con la misma curiosidad con que mi amigo lee bibliotecas. Comprendo la alegría que Borges decía experimentar al descorrer las páginas de una enciclopedia.


     Egipto, la India, la Europa bucanera son algunos puntos del viaje total –del viaje del libro- de Carlos Barbarito. Con sólo leer el listado de autores y de fuentes –no siempre buenas, siempre verosímiles, no siempre fidedignas- se accede al mundo de lo maravilloso y el ensueño.


     Carlos Barbarito compuso un libro. Dedujo un universo extraordinario de una multitud de libros y de sueños. No cometió excesos. No incurrió en vaguedades eruditas. Tuvo la sagacidad de elegir con prudencia, sin ceder a la tentación de seducir al lector con una profusión de datos y símbolos.


     En pocas páginas suceden el origen del mundo y del hombre que lo inventa y lo pronuncia, los robots, las sirenas, el Diluvio Universal, el perro y la pantera. Cada tanto, de la mano de Wilkins o en las aguas del espejo, reaparece Borges, vuelve Einstein, cada uno invariable en sus marcas y obsesiones.


     No sé cuántos años tendría cuando leí La isla del tesoro. Recuerdo, en cambio, con nitidez, la emoción que concitó en mí la emoción del protagonista en vísperas de acercarse al tesoro del capitán Flint. No sé cuántos más tendría pero sé que supe que mis islas, océanos, mapas y descubrimientos sucederían en la realidad inagotable, esmerada y extraña de la tipografía de los libros.


     Libro de sueños y maravillas me confirma en aquella decisión. He descubierto, asombrada, lo que ya antes, con asombro, había comprendido: que existen lugares en que la realidad y el sueño son equivalentes, que en esos espacios quiero derivar cada uno de los días. El libro de Carlos Barbarito es uno de ellos.



Esther Cross


Michael Maier, Atalanta Fugiens, 1617

A María y Cecilia.
A mi infancia.



Advertencia

     Este libro tiene dos enseñas. Una le pertenece a Albert Einstein y se encuentra en una carta suya a Rudolf Kayser: en el universo no sólo hay racionalidad, coherencia, sensatez y cotidianeidad; hay además irracionalidad, incoherencia, insensatez y absurdo. Lo último-prosigue el célebre físico- es aquello que la naturaleza, trabajadora infatigable, suele implantar en el individuo, al parecer por pura diversión. La segunda lleva la firma de Jorge Luis Borges y figura en un prólogo a una edición de Il Milione o De mirabilis mundi de Marco Polo: Lo que imaginan los hombres no es menos real que lo que llaman la realidad.

     De esas preciosas reflexiones se compone el espíritu de estas imágenes.

   Al lector, entonces, esta cosecha de voces, ruidos, ecos, conjuros, talismanes, hombres y fantasmas.

C.B.
Dice Paul Valéry...
      
       Deseamos, imaginamos con complacencia muchas cosas extrañas, y estos deseos son muy antiguos, y parece que el hombre no se resolverá jamás a no darles forma... Releed el Génesis. Desde el umbral del libro sagrado y los primeros pasos en el primer jardín, veréis aparecer el sueño del Conocimiento y del árbol de la ciencia, esos hermosos frutos del árbol de la vida y del árbol de la ciencia nos atraen siempre. Algunas páginas más adelante, encontraréis en la misma Biblia los sueños de una humanidad completamente unida y colaborando en la construcción de una torre prodigiosa. "Eran un sólo pueblo y tenían una misma lengua..." Todavía lo soñamos. Ahí encontraréis también la historia extraña de ese profeta que, tragado por un pez, pudo moverse en la densidad del mar...
       Entre los griegos, hay héroes que construyen aparatos voladores. Otros saben domesticar fieras, y en su palabra milagrosa traslada las montañas, hace mover los bloques, opera construcciones de templos, por una especie de telemecánica maravillosa...
      Actuar a distancia, fabricar oro, transmutar los metales, vencer la muerte, predecir el provenir; trasladarse a medios vedados a nuestra especie; hablar, ver, escuchar, de un extremo del mundo a otro; ir a visitar los astros; realizar el movimiento perpetuo, qué sé yo, hemos tenido tantos sueños, que la lista sería infinita. Pero el conjunto de esos sueños forma un extraño programa cuya persecución está como ligada a la historia misma de los humanos.
      Hay sueños contra la gravedad y sueño contra la ley del movimiento. Los hay también contra el espacio y los hay contra la duración. La ubicuidad, la profecía, el Agua de Juvencia han sido sueños, los son aún bajo nombres científicos.
      Hay sueños contra el principio de Mayer, y otros contra el principio de Carnot. Los hay contra las leyes fisiológicas y otros contra los datos y las fatalidades étnicas: la igualdad de las razas, la paz eterna y universal, pertenecen a esta clase... Supongamos que hayamos hecho una lista y que la observáramos. Muy pronto nos sentiríamos tentados de completarla con el cuadro de las realizaciones. Al frente de cada sueño colocaríamos lo que se ha hecho para realizarlo. Si, por ejemplo, en una columna de las adquisiciones hemos inscrito el deseo de volar por los aires y el nombre de Ícaro, en el número de las adquisiciones inscribiremos los nombres famosos de Leonardo da Vinci, de Ader, de los Wright y de sus sucesores. Podría multiplicar estos ejemplos, pero sería una especie de juego para el cual no tenemos tiempo. Por otra parte, habría que hacer una lista de las decepciones, de los sueños no realizados. Unos están definitivamente condenados, la cuadratura del círculo, la creación gratuita de la energía, etc.... Otros permanecen aún en nuestras esperanzas insensatas.
Conferencia en la Universidad de Zúrich, 15 de noviembre de 1922




En el principio

     Este mundo estaba sumergido en la oscuridad, imperceptible, desprovisto de todo atributo, de todo distintivo; sin poder ser descubierto por el raciocinio, de ser revelado; parecía entregado eternamente al sueño.

       Cuando el término de la disolución hubo concluido, entonces el señor existente por si mismo y que no está al alcance de los sentidos externos, haciendo perceptible este mundo con los cinco elementos y los otros principios, resplandecientes del más puro brillo, apareció y disipó la oscuridad, es decir, desarrolló la naturaleza.

     Entonces, aquél que sólo el espíritu puede percibir, que escapa a los órganos de los sentidos, que no tiene partes visibles, eterno, alma de todos los seres y a quien nadie puede comprender, desplegó su propio esplendor.

       Y habiendo resuelto, en su mente, hacer emanar de su sustancia las diversas criaturas, produjo primero las aguas, y depositó en ellas un germen. Este germen se tornó un huevo brillante como el oro, tan esplendoroso como el astro de mil rayos, y en el cual el mismo ser supremo nació bajo la forma de Brahama, el abuelo de todos los seres.

       Después de haber permanecido en este huevo un año de Brahama, el señor, por obra de su pensamiento únicamente, separó este huevo en dos partes. Y de estas dos partes formó el cielo y la tierra; en él colocó la atmósfera, las ocho regiones celestes y el depósito permanente de las aguas.

        Creó los tiempos, y las divisiones de los tiempos, las constelaciones, los planetas, los ríos, los mares, las montañas, las llanuras, los terrenos desiguales; la devoción austera, la palabra, la voluptuosidad, el deseo, la cólera y esta creación; pues quería dar la existencia a todos los seres.

Manava-Dharma-Sastra



Creación del caballo

      Cuando Dios se decidió a crear el caballo, llamó al viento del Mediodía y le dijo: Quiero sacar de tu seno un nuevo ser, condénsate y despójate de tu fluidez. Y fue obedecido. Entonces tomó un puñado de dicho elemento y apareció el caballo.

Leyenda árabe citada por Collin de Plancy, Dictionnaire infernal

       
 Una historia diluvial

     
        He aquí que una vaca nació de la tierra, y esta vaca era blanca. Después siguió una ternera y con ella otra ternera. Una era negra y otra era roja. Después, una de estas terneras fue a las vacas blancas y les enseñó un misterio. Mientras que la vaca temblaba se convirtió en un hombre que construyó un gran barco donde vivió con tres mujeres...

         Sobrevino un diluvio... y habiéndose disipado las tinieblas, el barco se quedó en la tierra. Entonces, la vaca blanca, que se había convertido en hombre, salió del navío y las otras vacas salieron de él.


Libro de Henok



El primer fuego


         En tiempos lejanos, cuando los hombres en general no tenían fuego, vivía cierta vieja llamada Pelonosamo, que tenía fuego en su cuerpo y lo producía cada vez que deseaba tostar sus tortas de mandioca. Un día una muchacha vio cómo la vieja producía fuego en su cuerpo y se lo contó al pueblo. Así, pues, fueron a pedirle a la vieja que les diera fuego. Pero ella se negó diciendo que no lo tenía. Entonces la tomaron y la ataron de manos y pies; y habiendo recogido mucha leña la pusieron junto a ella y apretaron su cuerpo con sus manos hasta que salió el fuego. Pero el fuego se convirtió en las piedras llamadas wato, que al ser golpeadas dan fuego.


Leyenda de los Taulipang


Lo que quedó de los gigantes

        En los bordes del Río Carcarañá o Tercero, como a unas tres o cuatro leguas antes de su desagüe en el Paraná, se encuentra gran cantidad de huesos, de tamaño descomunal, y que a lo que parece son humanos: unos hay que son de mayores y otros de menores dimensiones, como si correspondieran a individuos de diferentes edades. He visto fémures, costillas, esternones y fragmentos de cráneos, como también dientes, y en especial algunos molares, que alcanzaban a tres pulgadas de diámetro en la base. He oído decir que se hallan huesos como estos en las orillas de los ríos Paraná y Paraguay, como lo mismo en el Perú. El historiador indígena Garcilaso de la Vega, hace mención de estos huesos en el Perú, y nos cuenta que, según la tradición de los indios, unos gigantes habitaban antiguamente estos países, que fueron destruidos por Dios por el delito de sodomía.

Thomas Falkner, A description of Patagonia  and the adjoining parts of South America, with a grammar and a short vocabulary, and some particulars relating to Falkland's Islands



En Egipto, hace mucho



      Allí son las mujeres las que venden o compran o negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen, impeliendo la trama hacia la parte inferior de la urdimbre, cuando los demás las dirigen comúnmente a la superior. Allí los hombres llevan la carga sobre la cabeza y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan en pie; los hombres se sientan para ello...

Herodoto, II



Collin de Plancy, Dictionnaire infernal


La muerte de Gustav Meyrink


        ...La muerte de mi marido -me refiero a la grandiosidad del morir para resucitar- ha sido para nosotros una misma mayor en cuanto a religión y grandeza. Desde la estremecedora muerte de nuestro querido muchacho Gustav perdió la voluntad de vivir. Su espíritu estaba ya hace tiempo en otra parte. Sus ojos eran cada vez más brillantes y su cuerpo se hacía cada vez más pequeño. Realmente apenas hablaba; se sentaba apartado de todos y miraba la lejanía. El 2 de diciembre, a las once de la noche, me dijo textualmente: Voy a morir, por favor, no me hables. La redención es algo grandioso e importante, y, por favor, aunque tenga que sufrir no me des ningún calmante, pues quiero estar erguido y consciente. Y así, erguido y sin quejido alguno, esperó la llegada de la muerte. Sus ojos fueron poniéndose cada vez más brillantes, y a la una y media y siete minutos del domingo 4 de diciembre, expiró. Hemos tenido una gran alegría de que su gran espíritu se haya extinguido tan armoniosamente. Su cuerpo ha quedado como una larva que, convertida en mariposa, ha subido a las alturas. Él murió erguido y así he quedado yo también...

                                                                                                                    Mena Meyrink, Carta a Ernst Alt


Post mortem

        Según creencia araucana el espíritu de los recién muertos, llamado AM en ese estado, queda alrededor de su cadáver, más tarde en torno a su tumba o familia, mientras se le recuerda con cariño. En ese tiempo toma parte en la vida diaria de sus familiares, asiste a sus fiestas y se hace presente en sus pensamientos y sueños. Después, cuando ya se borran los recuerdos, el AM se convierte en PULLU y se retira definitivamente al lugar de los espíritus, o se dirige a los volcanes, lugar destinado a los manes de los caciques u otras personas insignes, en especial los fundadores de los distintos linajes (PILLANES en el sentido estricto) Allí los difuntos, hechos ya PULLU o PILLANES, continúan la vida anterior. Son seres corporales, aunque invisibles de ordinario, conservan la mentalidad, los gustos y pasiones y también las necesidades de antes. Por eso se aprovechan de los víveres, vestidos, joyas y utensilios apilados en sus tumbas; muestran su agrado o desagrado por medio de las fuerzas de la Naturaleza, puestas ahora a sus órdenes. De su voluntad depende el buen o mal tiempo, las cosechas y la fecundidad o esterilidad de los animales; ellos manejan las erupciones volcánicas y temblores, los truenos, rayos y granizos, las tempestades y las inundaciones; se asocian a los fundadores de las estirpes para hacer el bien o el mal a sus descedientes.

Esteban Erize, Diccionario comentado Mapuche-Español


El doble


       Cerca de un riachuelo se encontraban un día dos creyentes. El uno dormitaba, y el otro, que estaba despierto, vio salir de la boca del dormido como un lagarto que sobre una ramita o tablilla (y ésta se alargó de un borde al otro del riachuelo) atravesó el agua hasta el esqueleto de una cabeza de asno, y entró y salió por los agujeros de esa cabeza; después volvió otra vez a la boca del dormido, y el creyente que estaba despierto quitó la tablilla para que el lagarto no pudiese volver, y zarandeó a su compañero pero éste tenía un sueño agitado, y no podía despertarse. El creyente despierto colocó de nuevo la ramita, y el lagarto volvió a la boca del dormido, que en seguida abrió los ojos. Dijo que había soñado que pasaba un riachuelo sobre una tabla, que entraba en un gran palacio donde había un gran número de corredores y de salas. Cuando quiso volver a pasar, la tabla había sido levantada. Había llegado al borde del riachuelo y tuvo miedo de ahogarse.

        Contaron el hecho a un cátaro.

        Éste les dijo que el hombre permanece siempre en su cuerpo hasta su muerte; pero que el espíritu entra y sale como habían visto hacer al lagarto, que salía de la boca del dormido para ir a la cabeza del asno y después volver a la boca.


F.Niel y otros, Los Cátaros 



 El fantasma del poeta


       El caso se produjo a la muerte de Horace Traubel, discípulo del poeta Withman... Velaba el lecho del moribundo el coronel Cosgrave, que también pudo ver el espectro del poeta Whitman, siendo incluso tocado por éste. El Dr. Prince recogiólo de labios del propio coronel Cosgrave. Después de explicar varios aspectos previos al extraordinario fenómeno dice textualmente: La luz de la habitación era escasa porque la lámpara veladora estaba parcialmente cubierta. Sin embargo, distinguí un punto oscuro a unos tres pies del lecho. Ese punto se iluminó y empezó a extenderse como una radiante nubecilla que pronto tomó la forma de Walt Whitman. Yo experimenté como una descarga eléctrica. Poco después comenzó a esfumarse. Traubel murmuró: -Walt está aquí. Dos horas después había muerto. Nunca vi, sin embargo, rostro más sereno que el de Traubel cuando partió al encuentro de su amigo.

Alfredo Casey, Walt Whitman, su vida y su obra

           

Revelaciones de ultratumba



        El sujeto es una joven soltera, de 18 años, llamada Josefina. Vive en Voiron, cerca de Isere. Y hela aquí transportada por medio de pases longitudinales al estado de niño de pecho, los pases continúan y prosigue el cuento de hadas. Después Josefina ya no puede hablar más y entonces sucede el gran silencio de la infancia, al cual puede suceder otro silencio más misterioso todavía. En fin, Josefina no contesta más que por signos; es que todavía no ha nacido y flota en lo negro. Se insiste y el sueño se hace más denso y de pronto, desde el fondo de ese sueño se eleva la voz de otro ser, una voz inesperada y desconocida, una voz de anciano malhumorado, desconfiado y disgustado. Se le interroga. Al principio, se niega a contestar, diciendo que está ahí, puesto que habla, que no ve nada y que está en medio de negruras. Se redoblan los pases, conquistándose poco a poco su confianza. Llámase Juan Claudio Bourdon; está viejo, postrado en la cama y enfermo desde hace tiempo.

      Empieza a narrar su vida. Nació en Champvent, en el pueblo de Polliat, en 1812. Concurrió a la escuela hasta los 18 años, hizo si servicio militar en el 7mo. de artillerìa de Besancon, y cuenta sus calaveradas mientras la joven dormida hace el gesto de acariciar un bigote imaginario.

        De regreso a su pueblo no se casó, pero tuvo una querida. Envejece solitario (abrevio), y muere a los 70 años, tras una larga enfermedad.

       Ahora, es el muerto quien habla; y sus revelaciones de ultratumba no son sensacionales, lo cual, por otra parte, no es una razón suficiente para dudar de su realidad.

       Se siente salir de su cuerpo; empero permanece ligado a él durante algún tiempo. Su cuerpo fluídico, antes difuso, recobra una forma más compacta. Vive en la obscuridad, que le es penosa, pero no sufre. Por último las tinieblas se ven iluminadas por algunos resplandores. Tiene la idea de reencarnarse y acercarse a aquella que debe ser su madre (es decir, la madre de Josefina). La rodea hasta que la criatura llega al mundo, y entonces, entra poco a poco en el cuerpo de esa criatura. Hasta los siete años, había en derredor de ese cuerpo una especie de niebla flotando, donde veía muchas cosas, las que desde entonces no había vuelto a ver.

       Ahora es cuestión de volver al origen de Juan Claudio. Una magnetización de cerca de tres cuartos de hora, sin detenerse en ninguna etapa, hace volver al viejo muerto, al estado de niño. Nuevo silencio, repítanse la vaguedades; luego, de pronto, otra vez aparece un personaje inesperado. Esta vez, se presenta una mujer vieja, que ha sido malísima y ahora sufre mucho. (Porque en ese mundo invertido, se toman las vidas al revés y empiezan nauturalmente por el fin.) Está entre densas nieblas, rodeada de espíritus malignos. Habla con voz débil, pero siempre contesta con un tono preciso a las preguntas que se le hacen, en vez de argumentar a cada momento, como lo hacía Juan Claudio. Llámase Filomena Carteron.

        Al profundizar aún más en el sueño, añade el coronel Rochas, que cito textualmente, provoco las manifestaciones de Filomena en vida. Ya no sufre, parece muy serena, contesta siempre sin vacilaciones y con un tono seco y firme. Sabe bien que no es querida en el lugar, pero ella sabrá vengarse cuando se le ofrezca la ocasión. Nació en 1702; llamábase Filomena Charpigny cuando soltera; su abuelo materno se llama Pedro Machon y residía en Ozan. Casóse en 1732, en Chevroux, con un llamado Carteron, de cuyo matrimonio tuvo dos hijos que después murieron.

        Antes de su encarnación, Filomena había sido una niñita, muerta en corta edad. Antes de ahora, había sido un hombre que había matado, por cuya causa había sufrido mucho en las sombras , aún después de su existencia como criatura., época en que no había tenido tiempo de cometer malas acciones, con el fin de expiar su crimen. Consideré inútil llevar adelante el sueño, porque el sujeto parecía estar rendido de fatiga y daba pena verlo en sus crisis.

       Pero, por otra parte, hice una observación que tendería a demostrar que las revelaciones de esos médiums estriban sobre una realidad objetiva. En Voiron, tengo como espectadora habitual de mis experimentos a una joven de espíritu muy reposado, muy reflexivo y de ningún modo sugestionable, la señorita Luisa, la que posee en alto grado la virtud (relativamente común en un grado menor) de percibir los efluvios humanos y, por consiguiente, el cuerpo fluídico. Cuando Josefina reanima la memoria de su pasado, se observa en ella, un aura luminosa percibida por Luisa. Ahora bien: a los ojos de Luisa, eta aura se hace sombra cuando Josefina se encuentra en la fase que separa dos existencias En todos los casos, Josefina reacciona vivamente cuando yo toco puntos en el espacio en donde Luisa me dice que percibe el aura ya luminosa, ya sombría.


Maurice Maeterlinck, La muerte



                                   

                             Los muertos y la luna                                                                  

        Un anciano ve un muerto sobre el que caía la claridad de la luna. Reúne gran número de animales y les dice:

       -¿ Cuál de vosotros, valientes, quiere encargarse de pasar el muerto o la luna a la otra orilla del río?

       Dos tortugas se presentan: la primera, que tiene las patas largas, carga con la luna y llega sana y salva a la orilla opuesta; la otra, que tiene las patas cortas, carga con el muerto y se ahoga.

       Por eso la luna muerta reaparece todos los días, y el hombre muerto no vuelve nunca.


Blaise Cendrars, Antología negra


El secreto de la inmortalidad   

       
       El maestro de Tuo Wei Po-Yung fue un día a las montañas, acompañado de tres discípulos y de su perro blanco. El maestro había confeccionado cierta medicina dorada que tenía la fama de ser el Elixir de la Inmortalidad. Ofreció un poco de esta medicina a su perro, el cual falleció instantáneamente. Wei Po-Yung dijo a sus discípulos: Vivir sin tomar la medicina sería lo mismo que morir a causa de ella. Debo tomarla. Así lo hizo y, al igual que su perro, murió.

          Dos de los afligidos discípulos se dispusieron inmediatamente al buscar herramientas con las cuales enterrar al maestro fallecido. Sin embargo, el tercero, que se llamaba Yu, fue menos impetuoso; Yu intuyó que Wei Po-Yung debía saber lo que hacía. Así pues, el propio Yu tomó un poco de la medicina y también murió.

           Al cabo de un rato, Wei Po-Yung resucitó, ya que su medicina contenía sólo impureza suficiente para causar un muerte temporal. Puso un poco más de medicina en la boca del perro y de Yu, quienes también se recobraron al cabo de unos momentos. Entonces, los tres caminaron hacia la inmortalidad.

Cuento tradicional chino


La Fuente de la Eterna Juventud


       
       Yehuda Halevi habiendo encontrado, en su búsqueda afanosa, La Fuente de la Eterna Juventud, la imaginó lejos. Le dijeron que se encontraba en el valle del Ambros, en la lejana lberia. Se puso, pues, en camino con su compañeros, montando un enorme toro embridado con una gruesa serpiente. Llegaron a Hervas y fueron conducidos al monte Pinajarro hasta la entrada de una cueva. Provistos de antorchas emprendieron la exploración. Los amigos de Yehuda Halevi se sintieron atraídos por el fulgor de las paredes. Al darse cuenta de que eran piedras preciosas se detuvieron para cogerlas y se llenaron las talegas y así se perdieron.


      Su única salvación era guiarse por la luz que provenía del exterior de la cueva. Se dan la vuelta, retroceden, salen y comprueban que no han encontrado La Fuente. Yehuda Halevi, en cambio, continuó avanzando solo y acabó saliendo de la gruta por el lado bueno.


       En medio de una pradera había una fuente que vertía agua en una alberca. El ruido del agua al caer era encantador y ésta era de una maravillosa transparencia. Yehuda Halevi encontró un cántaro en la orilla del estanque y lo llenó de agua hasta los bordes. En el momento en que iba a llevárselo a la boca, apareció un anciano y le agarró el brazo, diciéndole:

      - ¡No bebas, Yehuda, no bebas! 



     - ¿Por qué? ¿No es esta el agua de nunca morir? 


     - En verdad vuelve a uno inmortal, pero no debes beberla. 


    - Pero, ¿por qué? 


    - Yo la bebí, poeta, hace siglos. Y no he muerto, aun. 


    - ¿Y bien? 


    Entonces, es verdad que quien la bebe tiene la vida eterna. 


    -Si, es cierto. Pero yo querría no haberla bebido. 


     -Y eso,¿ por qué? 


    - Porque he visto morir a tantos de los que iba queriendo y me querían : padres, hermanos, mujeres, hijos; me pesan mucho sus muertes, las llevo conmigo siempre. 


    ¿Para qué quiero, pues, tanta eternidad si ya nadie me reconoce ? 


    Yehuda Halevi comprendió la tristeza del anciano y tiró el agua del cántaro, pero allí donde cayó el chorro había una minúscula semilla, de ella nació un hermoso árbol, longevo y poderoso, una encina, que, aun hoy, siglos mas tarde, permanece en pie cobijando bajo su copa a los nietos y bisnietos de Yehuda Halevi, que a su sombra escuchan una y otra vez esta historia de labios del anciano rabí.      


Leyenda sefaradí



Paraíso e infierno
        

      Pero he aquí que un día Máximo enfermó tan gravemente, que los monjes creyéndolo muerto, se dispusieron a darle tierra. Lleváronle a la iglesia, y estaban cantando el salterio en torno suyo, cuando el muerto abrió los ojos, y levantándose despavorido, saltó de la caja mortuoria, convaleció súbitamente y volvió a vivir algún tiempo en este mundo. Así dice Valerio, persuadido de que aquello había sido una verdadera resurrección.

        Más tarde, añade, volvió a morir otra vez, después de hacer penitencia. Por de pronto, Valerio encontró de nuevo en el escritorio a su amigo, envidiándole tal vez la suerte de haber podido descorrer el velo que oculta el gran misterio.

        - Cuéntame - le decía- qué es lo que viste al otro lado.

        Y Máximo, que no estaba menos seguro de su muerte, empezó a referir una historia extraña, muy propia para excitar la viva imaginación del joven.

        - Al salir del cuerpo - contaba el escriba- fui recibido por un ángel de luz, el cual me llevó a un lugar tan ameno, que ningún paisaje de la tierra, aun cuando la primavera le llene de todos sus encantos, se le puede comparar. Iba yo siguiendo a mi guía a través de aquel paraíso de delicias, inundado de una luz purísima y esmaltado de toda suerte de flores, brillos cambiantes de azucenas, dorados de narcisos y alhelís, zafiro de jacintos, púrpura de dalias. Íbamos caminando por este mundo sidéreo cuando pareció a nuestra vista un río maravilloso, cuyas aguas cristalinas brillaban sobre arenas de plata.

        - Prueba esta agua -me dijo el ángel-, y la encontré de un sabor inenarrable y perfumado como el bálsamo. Y me volvió a decir:
        - ¿Hay en la tierra algo semejante?
        - ¡ Oh no! - respondí-, mi tierra no tiene bien alguno.
       El pobre monje hubiera querido quedarse allí; ni los bosques impenetrables del Vierzo, ni las aguas auríferas del Sil tenían para él encantos después de haber recorrido aquellos jardines. Pero sintió que el ángel le arrebataba y le llevaba con la velocidad del viento al último extremo de la tierra. Aquí la visión contraria: una montaña altísima y aridísima, cortada a pico, y en el fondo, un abismo espantoso, insoportable y un charrasco confuso de aullidos, lamentos, gritos, blasfemias y rechinar de dientes. Máximo sintió un mareo mortal.

         - Tenme, que me caigo -dio a su guía-; y éste respondió: - No, por ahora no caes; levántate y vete a tu tierra.

          - No conozco el camino - replicó el monte aturdido. Entonces el ángel le dio una señal, que debió recordarle lo que él había visto con frecuencia en el escritorio:

         - Al fin de esta senda encontrarás tres varones: uno dictando, otro escribiendo y el tercero con su báculo en la mano.

Justo Pérez de Urbel, Los monjes españoles en la Edad Media




El Paraíso Terrenal


        Y d´estos lugares tenebrosos y desiertos y de aquesta isla yendo contra oriente no ay mucho camino hasta el Parayso Terrenal. Aunque nosotros llamamos acá oriente donde el sol sale no lo es, porque oriente propiamente es el comienço de la tierra porque quando el sol es en aquella parte de oriente entonces es medianoche en estas partes por la redondeza de la tierra, de lo qual ya hos he dicho.

       Porque Nuetro Señor hizo la tierra redonda y en medio del firmamento, y agora ay montañas y valles porque el diluvio de Noé lo gastó todo y quedaron montañas y llanos. Del Parayso Terrenal yo no osaría hablar propiamente porque yo no soy estado (de lo qual me pesa, y es por no ser yo digno), mas lo que yo he oydo dezir a los más sabios de aquella tierra hos quiero dezir.

      El Parayso Terrenal dizen que es la más alta tierra de todo el mundo, y es tan alto que casi toca al círculo de la /fo. LVIII r./ Luna, por el qual círculo la Luna haze su curso, y no pudo el diluvio alcançar hasta allí y allí no cubrió la tierra del Parayso Terrenal. Este Parayso es cercado de muro y nadie no sabe de qué es el muro, y están cubiertos los muros de niebla, y no se paresce piedra ni otra cosa de los muros, y estiende los muros contra la vía de la tramontana. Y no ay sino una estrada la qual está cercada de fuego ardiente de manera que ninguna persona mortal puede entrar.

      En el más alto lugar en medio d´él está la fuente que echa los quatro ríos que corren por diversas partes, los quales son arriba nombrados, y aún los quiero nombrar aquí. El primero río que sale del Parayso Terrenal se llama Fison o Burges, y corre por medio de la India mayor, en el qual río ay muchas piedras preciosas y mucho madero de linaloe y grande mina de oro. El otro ha nombre Nilus Agron, el qual va por Etiopia y por Egipto. El otro ha nombre Tigre, el qual va por Asia y por Armenia la grande. El otro se llama Eufrates; corre por la India y Armenia la menor, y por Persia. Dizen que todas las aguas dulces del mundo descienden d´ellos. El primero, como dicho es, ha nombre Fison; quiere dezir en su lenguaje "ayuntamiento de ríos"; algunos lo llaman "Burges" por un rey que havía en la India, que havía nombre "Burgeras" porque él corría por medio de su tierra, y aquel río es en algunos lugares claro y en otros turbio. El segundo río es Nilegión porque él es todavía turbio. El tercero río ha nombre Tigris, que toma el nombre de un animal "tigris" porque corre mucho. El quarto río ha nombre Eufrates, que quiere dezir "bien trayenye" por quanto no podría llegar al Parayso Terrenal porque por tierra no pude yr por las bestias salvages y por las montañas y rocas, porque no podría ninguno passar por los lugares peligrosos y por los ríos y por el agua que corre tan reziamente que veréys venir tan grandes ondas que ninguno podría navegar, y assí trae tan grande roydo que se oyrían unos a otros por más alto que hablassen; muchos grandes señores y de gran esfuerço han tentado de yr por aquel río la vía del Parayso Terrenal con gran compañía. Mas jamás lo han podio acabar; antes murieron muchos por la gran fatiga y cansancio de remar y navegar contra las ondas del agua; y muchos se tornaron flacos, otros sordos por el gran sonido del agua, otros muchos se han ahogado en el río; de forma que ningún hombre que mortal sea puede llegar al Parayso si no fuesse por especial gracia de Dios.

Juan de Mandávila, Libro de las maravillas 


Un diálogo infernal
        

         ÁNIMA: ¡ Hola, hola! ¡  Ah, viejo de la barca! ¿ No oyes? Espera, no te partas, respóndeme a los que quiero preguntarte.
        CARONTE: ¿ Quién será este presuntuoso arrogante, que con tanta furia camina y con tanta prisa me llama? Quiero esperarle y saber quién es. ¡Válgalo la ira mala! Extraño debe ser este. Sin pies ni manos camina, hendida la cabeza, como dicen, de oreja a oído, degollado y con dos estocadas por el pecho. Maténme si no debe ser los de la rota de Albis, y se ha tardado en llegar por falta de piernas. -Camina, si quieres; que me haces perder el tiempo esperándote. Entra y dime quién eres, que extrañamente vienes lisiado.
        ÁNIMA: ¿Qué dices? ¿Qué cosa es entrar? ¿Con tan poco respeto me hablas? ¿ Soy hombre yo, por ventura, que tengo que entrar en docena con esa canalla de que tienes llena la barca?
         CARONTE: Perdóname, que el verte desnudo, lleno de heridas y maltratado me hizo creer que eres alguno de los que voy tan cargado, y que te habías tardado de no poder caminar más que con esas piernas, que me parecen tan ruines como las manos. Pero, ¿ quién eres?
          ÁNIMA: Romano.
          CARONTE: Tu habla da testimonio. Ni por esas señas te conozco.
          ÁNIMA: ¿ Cómo no? ¿No conoces al duque de Castro, al príncipe de Parma, al duque de Plascencia, al marqués de Novara, capitán general y confalonier de la Iglesia?
           CARONTE: Todo esto no basta para que te conozca; porque los más de los títulos que has dicho son tan nuevos, que aun no ha llegado a mí la noticia. Pero dime tu propio nombre si quieres que te conozca.
           ÁNIMA: ¡ Oh, viejo loco, ignorante! ¿Es posible que no conozcas al hijo del Papa?
            CARONTE: No, que no le conozco, ni aun sabía yo que los Papas tuvieran hijos. Mas ahora me acuerdo de un cierto dique de Valentois, que pasó por aquí hace no sé cuántos años, y aun casi tan acuchillado, que dijo ser hijo de otro Papa, y quería también, como tú, que por esto se le tuviese respeto.


Diego Hurtado de Mendoza, Diálogo entre Caronte y el ánima de Pedro Luis Farnesio, hijo del Papa Paulo III 
     



                              
Laurie Lipton
                                                      







Una visión curiosa 


      Vi espíritus reunidos, que llevaban sombreros en la cabeza.                                  



Swedenborg, Memorables

                                                                                 

Sobre los ángeles


Ningún ángel bueno puede tener necesidad.
El ángel malo no alcanza fin alguno.
Ningún ángel tiene anterior ni posterior.
En ningún ángel hay duda.
Ningún ángel es ligero ni pesado.
Ningún ángel es de otro ángel.
Ningún ángel está extendido en lugar.
Ningún ángel está ocioso.
Ningún ángel bueno puede ser preso o cautivo.
Ningún ángel malo es libre.

Raimundo Lullio, Árbol de los ejemplos de la ciencia




In caelō


     Entre las visiones que aparecieron en el cielo, cabe citar la de 1140, cuando se divisó una flota de barcos navegando por el firmamento; la de 1480, en que se vio una hoz, y la de 1492, en que pudieron verse tres soles, uno al lado del otro.

Frederick Koning, Diccionario de Ocultismo

                                  




Los dos pueblos




       

       Y llegó un edicto del emperador Augusto, que ordenaba se empadronasen todos los habitantes de Bethlehem de Judea. Y José dijo:



         - Voy a inscribir a mis hijos. ¿Pero que haré con esta muchacha? ¿ Cómo la inscribiré? ¿Cómo mi esposa? Me avergonzaría de ello. ¿Cómo mi hija? Pero todos los hijos de Israel saben que no lo es. El día del Señor será como quiera el Señor.



         Y ensilló su burra, y puso sobre ella a María, y su hijo llevaba la bestia por el ronzal, y él los seguía. Y, habiendo caminado tres millas, José se volvió hacia María, y la vio triste, y dijo entre si de esta manera.



          - Sin duda el fruto que lleva en su vientre la hace sufrir. Y por segunda vez se volvió hacia la joven, y vio que reía, y le preguntó: ¿ Qué tienes, María, que encuentro tu rostro tan pronto entristecido como sonriente? Y ella contestó: Es que mis ojos contemplan dos pueblos, uno que llora y se aflije estrepitosamente, y otro que se regocija y salta de júbilo.



          Y, llegados a mitad de camino, María le dijo a José:



        - Bájame de la burra, porque lo que llevo adentro me abruma, al avanzar. Y él la bajó de la tierra. y le dijo: ¿Dónde podría llevarte, y resguardar tu pudor? Porque este lugar está desierto.




Protoevangelio de Santiago






Lo que anuncian los cometas



     

         
      Los cometas son estrellas viles. Cada vez que aparecen en el sur sucede algo que arrasa lo viejo y funda lo nuevo. Además, cuando aparecen cometas, mueren las ballenas. En las épocas Song Qi y Qin, cuando aparecía un cometa en la constelación de la Osa Mayor, todos los soldados morían en el caos...



         Cuando aparece un cometa en la Estrella Polar, el emperador es sustituido. Si aparece en el extremo de la Osa Mayor, hay levantamientos en todas partes y la guerra continúa durante varios años. Si aparece en el cuadrado de la Osa Mayor, un príncipe controla al emperador. El oro y las piedras preciosas pierden su valor. Otra explicación: los canallas perjudican a los nobles. Aparecen algunos cabecillas provocando disturbios. Los ministros conspiran para rebelarse contra el emperador...



       Cuando un cometa se desplaza hacia el norte, pero señala hacia el sur, el país sufre una gran calamidad. Los vecinos de Occidente lo invaden y más tarde hay inundaciones. Cuando un cometa se desplaza hacia Oriente y señala a Occidente, se producen levantamientos en Oriente.



       ... Cuando aparece un cometa en la constelación de Virgo, algunos lugares se inundan y hay graves hambrunas. La gente se devora mutuamente... Si el cometa aparece en la constelación del Escorpión, hay levantamientos y el emperador en su palacio tiene muchas preocupaciones. El precio del arroz sube. El pueblo emigra. Hay una plaga de langostas.



       ... Cuando aparece un cometa en la constelación de Andrómeda, hay inundaciones y migraciones de pueblos. Muchos se rebelan y el país queda dividido por la guerra civil. Cuando un cometa aparece en la constelación de Piscis, hay primero una sequía y luego inundaciones. El arroz es caro. Los animales domésticos mueren y el ejército sufre una epidemia.



         Cuando un cometa entra en la constelación de Tauro, en la mitad doble mes, hay derramamientos de sangre..., los cadáveres yacen por el suelo. En tres días muere el emperador y el país sucumbe al caos. Cuando aparece un cometa en Orión, hay graves levantamientos. El emperador tiene muchas preocupaciones. En todas partes cunde el desastre de la guerra...



         Cuando aparece un cometa en la constelación de la Hidra, estalla la guerra y algunos conspiran para derribar al emperador. El pescado y la sal se encarecen. El emperador muere. También el arroz sube de precio. No hay emperador en el país. La gente odia la vida y no desea hablar de ella.



Li Chunfeng, Relación del cambio del mundo






Vaticinios



       

      Con frecuencia también se han oído voces de faunos en medio de las batallas, y en circunstancias apuradas hase creído escuchar voces ocultas y proféticas. Entre multitud de ejemplos  semejantes, son muy importantes los dos siguientes. Poco tiempo antes de la captura de Roma, una voz que salía del bosque de Vesta, que se extiende desde el pie del Palatino hacia la calle Nueva, dijo que se reparasen las murallas y las puertas; y que si no se cuidaba de ello, Roma sería tomada. Despreciado este aviso cuando era tiempo aún, apareció muy claro después el desastre que se anunciaba. Entonces se levantó enfrente de aquel paraje a Ayo Locuente el altar que todavía vemos rodeado por un vallado. Muchos historiadores refieren también que, a  consecuencia de un terremoto, una voz que salió del templo de Jano, pidió el sacrificio de una cerda preñada. De aquí el nombre de Consejera que se dio a aquella Juno. ¿ Despreciamos estas advertencias de los dioses y estos juicios de nuestros antepasados?



Cicerón, La adivinación






Un anuncio extraordinario



       

      En tiempos de Tiberio los pasajeros de un navío egipcio, cuyo piloto se llamaba casualmente Tamús (nombre sagrado o verdadero del dios Adonis), oyeron gritar de noche en la costa de Epiro: Tamús, Tamús, Tamús panmegas tethneké, es decir, Tamús el muy ilustre ha muerto. El piloto creyó que se le llamaba y que se anunciaba misteriosamente de este modo la muerte del gran Pan (Pan megas). Por lo cual pasó aviso a Tiberio, que hizo abrir información acerca de la muerte del dios. Se ha creído hasta nuestros días que aquellos gritos de unos sirios, llorando la muerte de Adonis, habían anunciado a los hombres el fin del paganismo, en el momento de morir Jesús; yo he dado la explicación que acaba de leerse en 1906.




Salomón Reinach, Historia general de las religiones






Una utopía
       

          Cuando el género humano llegue a poner en explotación el globo más allá de los sesenta grados norte, la temperatura del planeta se suavizará y regularizará considerablemente; el período de celo se hará más activo; la aurora boreal se hará más frecuente, se fijará sobre el polo y se extenderá en forma de anillo o corona. El fluido que ahora es sólo luminoso adquirirá una nueva propiedad, la de distribuir el calor juntamente con la luz.

         Tal metamorfosis marcará el comienzo de nuevas creaciones marinas, mientras que los monstruos actuales (tiburones, ballenas, pulpos, etc.), símbolos de los vicios de otra edad, desaparecerán. De las especies que conocemos no subsistirán más que los animales útiles al hombre, pues todo debe convergir hacia la felicidad de esta criatura pivotal y divina. Igualmente en los continentes los animales inútiles o dañinos serán substituidos por sus contra-formas. En lugar del león, habrá un soberbio y dócil cuadrúpedo, el ANTI-LEÓN, que utilizado en un sistema de postas permitirá a un caballero partir por la mañana de Calais o Bruselas, ir a desayunar a París, comer en Lyon y cenar en Marsella, esta jornada será menos fatigosa que la de nuestros correos a rienda suelta.

            El caballo quedará para atalajes y desfiles cuando se disponga de la familia de porteadores elásticos - anti-león, anti-tigre, anti-leopardo - que tendrán dimensiones tres veces superiores que la de sus correspondientes formas actuales. sí un anti-león avanzará con facilidad unas cuatro toesas por cada salto a ras de tierra, y el caballero, a lomos de semejante corredor, se encontrará muellemente instalado como en una berlina en ballestas.
Charles Fourier, Théorie des Quatre Mouvements
   

        
            

Album of Relics of Ancient Chinese Astronomy


Sirena en Bahamas
     
       El 31 de marzo pasado, a las ocho de la mañana, seis hombres, que constituían toda la tripulación, acababan de abandonar el barco y se dirigían, en chalupa, hacia una bahía para pescar, cuando vieron aparecer, a algunos metros de la embarcación, a una mujer que mantenía la mitad del cuerpo fuera del agua, nadaba y desaparecía.

          La sorpresa y el terror que embargó a los marineros son indescriptibles. Se detuvieron, esperando una nueva exhibición de la mujer marina para tomar una decisión. Ésta, en absoluto intimidada, salió por debajo de la chalupa y los marineros pudieron comprobar que estaba perfectamente formada.

           Se trataba de una sirena de gran belleza, que no tenía nada que envidiar a la mujer más atractiva. Tenía largos cabellos azules y manos alargadas, y expresaba su sorpresa al ver los hombres con chillidos agudos. la parte inferior de su cuerpo, que se adivinaba bajo el agua, se terminaba en una cola bífida.

            Un marinero le tiró una naranja: la agarró con gritos de alegría, se la llevó a la boca -mostrando una hermosa dentadura-, y se la comió con gran rapidez. El patrón de la barca ordenó remar hacia la sirena, pero ésta se sumergió y reapareció en la parte posterior. Le tiraron otras naranjas, y también se las comió. Pero en cuanto intentaban acercarse a ella, huía.

             Un marinero se lanzó entonces al agua y nadó hacia ella. La sirena, mejor nadadora, daba vueltas a su alrededor, aparecía y desaparecía. Hasta que el patrón le disparó y la hizo desaparecer definitivamente, herida, al parecer, en la cara.


Jean Merrier, Légendaire de la Mer



Una figura repelente y terrible

         Un incidente señaló mi navegación. El 30 de noviembre, a 40 leguas al nordeste de Tenerife, a las dos de la tarde, me encontré con un animal monstruoso que reconocí como siendo el Pulpo gigante, cuya existencia discutida parecer estar reglada al campo de la fábula.
          Estando frente a uno de esos seres raros que el océano a veces extrae de sus profundidades como para desafiar la ciencia, resolví estudiarlo de más cerca y tratar de apoderarme de él.
          Desafortunadamente, un fuerte oleaje, en cuanto nos tocaba de costado, imprimía al Alectón balanceos desordenados y entorpecía nuestras evoluciones, mientras que el animal mismo, aunque casi siempre a flor de agua, se desplazaba con una especie de inteligencia y parecía querer evitar la nave.
          Después de varios encuentros en los que sólo se pudo dispararle unas diez balas, logré acercarme a él lo suficiente como para arrojarle un arpón así como un nudo corredizo. Estábamos a punto de multiplicar las ataduras, cuando un movimiento violento del animal hizo que el arpón se saliera; la parte de l cola en la que la soga estaba enredada se rompió y sólo subimos a bordo un fragmento que pesaba unos veinte kilogramos.
            Vimos al monstruo lo suficientemente cerca como para hacer un retrato exacto. Es el calamar gigantesco. Pero, por la forma de su cola debe tratarse de una variedad no descrita. Parece medir entre 15 y 18 pies hasta la cabeza que tiene forma de pico de loro y está rodeada de ocho brazos de 5 a 6 pies de largo. Su aspecto es horroroso, de color rojo ladrillo, y este ser esbozado, este embrión colosal y viscoso, presenta una figura repelente y terrible.
             Oficiales y marineros me pedían que echara al agua el bote para ir a agarrar de nuevo al animal y traerlo contra la borda. Quizás lo hubiesen logrado, pero tuve miedo de que en este enfrentamiento cuerpo a cuerpo el monstruo lanzase sus largos brazos armados de ventosas sobre los bordes de la lancha, la hiciera naufragar y tal vez ahogara a algunos marineros entre sus temibles látigos cargados de efluvios eléctricos.
            Pensé que no debía arriesgar la vida de mis hombres para satisfacer un sentimiento de curiosidad, aunque tuviera la ciencia como base y, pese a la ardiente fiebre que acompaña semejante cacería, tuve que abandonar el animal mutilado, el cual, por una especie de instinto, parecía huir sigilosamente de la nave, se zambullía y pasaba de un costado al otro cuando lo abordábamos de nuevo.
Teniente de navío Federico María Bouyer, Carta al ministro de Marina; Comptes rendus hebdomanaires des scéanses de l¨Académie des Sciences, t. LIII
Un dragón en Cataluña


       Un monstruo feroz y terrible, que tenía las facultades de caminar, volar y nadar, y cuyo aliento era terriblemente fétido, tenía aterrorizada a la región. Asustaba a los pastores, devoraba sus rebaños, mataba a los labriegos, hacía estragos en las cosechas. Para paliar tan terrible mal, el rey decidió que cada día le sería entregada al monstruo una persona que le sirviese de presa, y así lo tendrían ocupado. Y así lo hicieron, escogiendo cada día por sorteo a uno de los vecinos de la ciudad. Este sacrificio se hizo durante mucho tiempo, y los habitantes de Montblanch pudieron vivir más o menos en paz. Pero llegó un día en que el destino quiso que fuese elegida la hija del rey. La princesa era joven y hermosa, y no pocos ciudadanos se ofrecían para sustituirla; pero el rey, que era un hombre recto e inflexible, no accedió a ello.

        La doncella salió, pues, sola de la ciudad, se dirigió hacia la guarida de la bestia mientras todos los vecinos desconsolados observaban desde las murallas como se encaminaba hacia la muerte. Pero de pronto, se le apareció un apuesto caballero sobre un caballo blanco y cubierto de una armadura dorada y luminosa. La doncella, asustada, le dijo que huyera, pues se encontraba cerca de la guarida del monstruoso dragón, pero el caballero le replicó que la misión que se le había encomendado consistía precisamente en combatirlo, y en liberarla a ella y a la villa de Montblanch.

         El caballero era San Jorge, y había tenido una visión en la que se le había comunicado la tarea que tenía que realizar, en tales circunstancias no podía temer a ningún dragón. A los pocos momentos, el monstruo apareció, más fiero que nunca, dispuesto a atacar a San Jorge, pero éste arremetió contra él y lo mató clavándole su lanza por la boca.

          Los aullidos de la bestia fueron tan terribles que los habitantes de Montblanch salieron de la ciudad, se dirigieron al lugar de los hechos, y hallaron al dragón muerto, sangrando. El rey, para premiar al caballero, le ofreció a su hija por esposa, pero el caballero replicó que no era digno de ella, y poco después abandonó Montblanch, no sin antes recomendar al rey y a sus habitantes que fueran buenos cristianos y veneraran a Dios como lo merecía.

       Leyenda catalana medieval
                                                                         Paolo Uccello

Un pez monstruoso
        
       Pira-Nú: se traduce como Pez Negro. Fantasma de la región misionera. Se lo describe como un pez de gran tamaño, con cabeza semejante a la de un caballo, en la que se incrustan desmesurados ojos. Dicen que se forma con los restos de las viejas canoas de timbó que se pierden en las correderas de los ríos. Nada a flor de agua, haciendo zozobrar a las embarcaciones para devorar a las personas y animales que viajan en ellas.
Adolfo Colombres, Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina


Mitología del perro

         Cuando arrastra la parte posterior de su cuerpo, anuncia la muerte de un conocido o amigo querido. Castigar a los perros irrita a San Roque, según se cree en Corrientes, y es capaz de producir fuertes dolores de cintura. Cuando aúlla debajo de la ventana, anuncia también enfermedad o muerte.
        Cuando aúlla el perro, es porque ve la muerte. Para ahuyentarla, hay que rezar un credo, golpear tres veces la mano y sacarse el sombrero (si es hombre) y tirarlo boca abajo al suelo. Cuando el perro se arrastra y su cola la pasea por el suelo, llegará una visita de poca vergüenza.
        El que sueña que le muerde un perro, puede estar cierto que la murmuran (que es víctima del pelambre).
         Se habla de que el diablo convierte a los humanos en perros, que los brujos se transforman en perros. Y hay perros de los cuales se dice: Es inteligente este perro, que parece cristiano y vuelto perro.
Félix Coluccio, Diccionario folklórico argentino


La otra pantera

      Innúmeras son las criaturas y variadísimas las especies que habitan en la tierra, cuyas cualidades no podemos interpretar o estimar en virtud de que se distribuyen muy dispersas en el mundo; estas legiones rebosantes de aves y de bestias se distribuyen por todas partes hasta llegar a las líquidas fronteras del embravecido océano y hasta las salobres corrientes marinas cuyo brillo circunda el regazo de la tierra.
       ¡ Escuchad! Hemos sabido acerca de un animal prodigioso que vive en distantes regiones, afamadas entre los hombres, y que hace su refugio en las cavernas que le brindan las montañas. Su nombre es Pantera, según se lee en los escritos que describen a este solitario vagabundo.
        Su comportamiento abunda en bondad, pues es amigo de todos, salvo del Dragón., con el que mantiene un guerra continua e incesante, auxiliado por todos los recursos combativos que puede utilizar. Es una criatura seductora, de belleza extraordinaria y colores variados. Según refieren los hombres virtuosos, así como las vestiduras de José estaban engalanadas con tintes de toda índole, a cuál más resplandeciente y deslumbrador para los ojos humanos, de igual modo la pelambre de esta bestia posee incomparable brillo y reluce con matices centelleantes, a cual más rico y desacostumbrado.
         De naturaleza sin par, se muestra dócil y amable, y su conducta es mansa, gentil y bondadosa. A nadie acomete, excepto a la venenosa Serpiente, su ancestral enemiga.
         Cuando desea comer y logra su alimento, luego busca descanso en secreto lugar de las cavernas montañosas. Allí, el Gran Guerrero, cargado de sueño, se sumerge en modorra que dura tres días, y al cabo despierta vigoroso, reluciente de gloria. De la boca del animal fluye una melodía con la música más dulce, y después de esa revelación en los prados surge tal fragancia, aliento tan grato, más suave y vigoroso que cualquier tesoro o que el aroma de las flores y frutos que abundan en el bosque. Entonces, desde los poblados, las mansiones regias y los castillos se derrama por los caminos una multitud que apresuran su paso, en apretado contingente, con los soldados revestidos por vestiduras de batalla; y aun los animales en presencia de la dulce fragancia, se encaminan hacia el lugar en que tiene origen.
Alegoría cristiana sajona
        


Sirena llevando a un marino cautivo, grabado del siglo XIX.


La mandrágora

         La mandrágora blanca es macho y negra es la hembra. Quienes la recogen trazan alrededor tres círculos con la espada y miran al poniente; el olor de las hojas es tan fuerte que suele enmudecer a las personas.
Plinio, Historia


El árbol serpiente-vampiro

       Este  árbol fabuloso crece en un cerro muy aislado de la Sierra Madre de México. Posee ramas sensitivas, con aspecto de serpientes viscosas, que atrapan rápidamente a los incautos pájaros que se posan en ellas. Tiempo después, los restos de las víctimas caen al suelo, completamente estrujados. Un osado viajero que tocó las ramas del impresionante árbol y se le prendieron con tanta fuerza que al retirar la mano se le arrancó la piel. Luego se entretuvo arrojándole gallinas, que fueron prestamente absorbidas por el árbol mediante ventosas que recuren las ramas, al igual que los tentáculos de un pulpo.


El árbol comehombres de Mindanao


         En esta historia es un norteamericano, llamado Bryant, el que encuentra la planta siniestra. Hallándose en Mindanao, en las Filipinas, deseó internarse por tierras que los nativos consideran tabú, sin lograr que nadie lo acompañara, salvo uno de nombre Len. Tras mucho andar, llegaron a un árbol extraño a cuyo alrededor, en un radio de veinte metros, no crecía ni una brizna de hierba. Había, además, huesos esparcidos en el suelo y un cráneo humano entre las ramas; en el aire flotaba un olor fétido.
         Bryant quiso tomar el cráneo, pero, al acercarse, las ramas se encorvaron en su dirección, moviéndose como tentáculos, y las hojas se agitaron emitiendo chasquidos y silbidos. El explorador quedó como hipnotizado ante el horrible espectáculo; cuando ya se desmayaba, el fiel Len logró sacarlo de la zona de peligro. La planta fue calmándose, hasta volver a la quietud.


La flor de la muerte

          En 1851, un valiente explorador, el capitán Akright, tuvo noticias de que en el Océano Pacífico existe un atolón, llamado posteriormente El Banoor, o Isla de la Muerte, que no se podía visitar sin grandes riegos para el viajero. Ello se debía a que en ese sitio crecía la Flor de la Muerte, de tamaño tan grande que un hombre cabía fácilmente dentro de ella. El cáliz era de brillantes colores y exhalaban perfumes delicados, que atraían a los incautos; no bien uno de éstos se acercaba a la flor lo invadía un sopor tan pesado que lo forzaba a reclinarse sobre los pétalos inferiores y, entonces, lenta y trágicamente, éstos se cerraban sobre él. Aumentaba en ese momento la fragancia a la vez que el cáliz segregaba un ácido fuerte, que desintegraba el cuerpo del pobre mortal adormecido. Una muerte perfumada y colorida, que llegaba sin sentirse.
Geneviene Dawson, Las plantas carnívoras
          


Mandrágora, Códice de Viena


Combustiones espontáneas

I

        Se lee en las actas de Copenhague que, en 1692, una mujer de pueblo, cuya alimentación consistía únicamente en un uso inmoderado de bebidas espirituosas, fue hallada una mañana enteramente consumida, excepto las últimas articulaciones de los dedos y del cráneo...

                                                                                  II

       El Annual Register, de Londres, de 1763 (tomo XIII, pág. 78) informa el ejemplo de una mujer de cincuenta años de edad, muy dada a la beodez, que bebía desde hacía un año y medio una pinta de rum o de aguardiente por día, y que fue hallada casi íntegramente reducida a cenizas entre su chimenea y el lecho, sin que las cobijas hubiesen sufrido el menor daño, lo cual llamó sobremanera la atención.

                                                                                 III

       ...un gentilhombre de los tiempos de la reina Bona Sforza, habiendo bebido una gran cantidad de aguardiente, vomitó llamas, siendo consumido por ellas.

Gastón Bachelard, Psiconálisis del fuego




                                                                 Contra el dolor de muelas


Después de que Anu hubiera creado el cielo,
y de que el cielo hubiera creado la tierra,
y de que la tierra hubiera creado los ríos,
y de que los ríos hubieran creado los canales,
y de que los canales hubieran creado el cenagal,
y de que el cenagal hubiera creado el gusano,
el gusano se presentó llorando ante Shamash,
derramando sus lágrimas ante Ea:
- ¿Qué vas a darme para que pueda comer?
- ¿Qué vas a darme para que pueda comer?
- Te daré el higo seco
y el albaricoque.
- ¿De qué me van a servir un higo seco
y un albaricoque?
- Levántame, y entre los dientes
y las encías permítame que resida...
- Por haber dicho esto, ¡oh gusano,
que Ea te castigue con el poder
de su mano!

       Tratamiento: Has de mezclar cerveza de segundo grado...y aceite; has de recitar tres veces el conjuro sobre la medicina y aplicarla luego sobre el diente.

(Asiria)


Lo que cae


I
      Cuando Cortés preguntó a los jefes aztecas del Yucatán de dónde sacaban sus cuchillos, le mostraron el cielo.


Rickard, Man and Metals
II
      A las 10 de la mañana salió el sol y desde mi ventana vi gran número de malayos y chinos llenando cestos de peces que recogían en los charcos de agua que cubrían el terreno. Cuando pregunté por el origen de los peces, respondieron que habían caído del cielo. Tres días después, cuando los charcos se secaron, encontramos muchos peces muertos.
F. de Castelnau, Informe a la Academia de Ciencias de París


III


       El 20 de junio de 1887, en el curso de una violenta tormenta, cayó del cielo una  piedra, en Tarbes, Francia. M. Sudre, profesor de la Escuela Normal de Tarbes, la describió a la Academia Francesa como de treces milímetros de espesor, dos gramos de peso y recubierta de hielo. El objeto parecía haber sido cortado y modelado por medios casi humanos. Se trata de un disco de piedra muy regular. Seguramente ha sido trabajado, escribió M. Sudre.
Charles Fort, El libro de los condenados 



 Después de tanta sangre


        En el verano que siguió a la batalla de Neerwinden, la más sangrienta de las que se libraron en el siglo XVIII en Europa, la tierra regada con la sangre de veinte mil muertos se cubrió de amapolas brotadas, y el viajero que pasaba junto a esa vasta extensión escarlata bien podía imaginarse que efectivamente la tierra devolvía sus muertos.
Frazer, La rama dorada
Lluvia de peces, grabado de 1555


Instrucciones para llegar a la Luna


       Si se pregunta qué medios podrían imaginarse para elevarnos más allá de la esfera de este vigor magnético de la tierra, respondo:

         1. Que tal vez es posible que un hombre pueda ser capaz de volar en el aire por aplicación de ciertas alas a su cuerpo, como pintan a Mercurio y Dédalo, y como ha sido intentado y emprendido por diversas personas, y particularmente por un turco en Constantinopla, según cuenta Husquebius.

         2. Si hay en Madagascar un ave tan grande como cuenta Paulus Venetus, cuyas plumas son de dos pasos de longitud y que puede levantar en el aire un caballo con su jinete, con tanta facilidad como lo haría un milano con un ratoncillo, no habría más que instruir a uno de estos pájaros en llevar a un hombre, y se podría cabalgar sobre su lomo, como Ganmedes sobre un águila.

          Si uno u otro de estos medios no fuera suficiente, puedo  afirmar seriamente y con buenos fundamentos, que sería posible hacer un carretón volante en el cual pudiera sentarse un hombre e imprimirle tal movimiento que se pudiera pasar a través del aire.


John Wilkins, The Discovery of a World in the Moon



El gran viaje


        Un piadoso adepto le hizo un día a Nuri esta pregunta: ¿ Cómo podría llegar alguna vez  la unión misteriosa con Dios? Hay que atravesar para eso - le respondió-, siete océanos de luz y siete océanos de fuego y recorrer un camino muy largo. Cuando ya has atravesado estos siete océanos, un pez te atraerá entonces hacia él por un instante; es un pez tal que no tiene cabeza ni cola; se mantiene en medio del océano apacible de la independencia, arrastra como un cocodrilo a los dos mundos en un instante; atrae sin excepción a todas las criaturas.


Farid Uddin Attar, El lenguaje de los pájaros



Una humana entre las hadas

       
        Una muchacha, hija de pescadores, cayó al agua y fue recogida en el barco fantasma de las hadas. Años después volvió a visitar a su familia, su belleza era maravillosa, sus cabellos de oro, su traje hecho de la espuma de las olas. La muchacha contó cómo vivía: una isla cuajada de palacios y jardines espléndidos, en donde habitan las hadas. Estoy casada con su rey  -dijo- y, aunque me han hecho como ellas, no han podido despojarme de mi corazón humano. Cinco años más tarde vuelve a visitarles en una pequeña lancha hecha de un rayo de luna y se va en ella. Pasaron los años. La muchacha regresaba de cuando a cuando. Murió su padre y no tardó en morir su madre. Sus hermanos se repartieron por el mundo: el más pequeño quedó en la casa y se hizo pescador. Se casó, tuvo hijos, crecieron... Algunas veces los nietos hablaban de su tía el hada, pero sin creer apenas en ella. Una noche se presentó, tan bella y llena de magnificencia como siempre. Pidió un vestido viejo y que le peinaran el cabello con el peine de su madre y, a medida de que se lo peinaban, se hacía más pequeña y se encogía, se llenaba de arrugas y su pelo se  volvía blanco, y se puso tan débil, tan débil ... Poco después murió.


Antigua narración de Irlanda


Instrucciones para conseguir un hada


     Toma un cristal cuadrado o cristal de Venus de tres pulgadas de largo y de ancho. Luego deja este cristal en la sangre de una gallina blanca durante tres miércoles o tres viernes. Después sácalo, lávalo con agua bendita y fumígalo. Luego toma tres varas de avellano de un año y pélalos bien, hasta que queden blancos, y dales una longitud tal que puedas escribir en ellos el nombre del hada. Luego entiérralo bajo una colina que creas que frecuentan las hadas el miércoles antes que la invoques. El viernes siguiente sácalo y llámala, a las ocho, o tres, o diez horas. Que haya buenos planetas para hacerlo. Pero cuando la llames, tienes que tener una vida pura y debes volver el rostro hacia el este. Y cuando la tengas, confínala al cristal.

Bodleian Library, MS Ashmole



Licántropos


      Benoit Bidel de Naizan, de quince años de edad, subió a un árbol para cortar algunas frutas. Una de sus hermanas, menor que él, fue atacada al pie del árbol por un lobo, que no tenía cola. Su hermano bajó del árbol, el lobo se arrojó sobre el niño y se apoderó del cuchillo que éste llevaba, lo hirió en el cuello y desapareció. El joven fue transportado a la casa de su padre. Allí murió a causa de las heridas, unos días más tarde. Durante su enfermedad, declaró que las dos patas delanteras del lobo que lo había atacado tenían la forma de manos de hombre, cuyo dorso estaba cubierto de pelos. Se supo, más tarde, que el lobo que lo había matado era Perrenette Gandillon, y por ello fue asesinado por los campesinos.


       Jean de Nyauld consigna la siguiente historia de licantropía: un campesino se encontró en el medio del bosque con un lobo que se arrojó sobre él e intentó devorarlo. El campesino se defendió, le cortó la pata delantera. La sangre brotó. El lobo se convirtió súbitamente en una mujer, que huyó gritando. Todo el mundo lo advirtió: tenía el brazo cortado. El campesino, de regreso al pueblo, la reconoció, la denunció. Fue enviada a la hoguera.


Veuillot Soulie, Claude y Delibes, Gaston, El exorcismo




       

 ¿De qué se lo acusa?

De haber ofendido a Dios. Mis padres me dieron un ungüento; no sé de qué está compuesto.

¿Al frotarte con ese ungüento te conviertes en lobo?

No, pero debido a todo esto maté y devoré al niño Cornier: yo era un lobo.

¿Ibas vestido de lobo?

Iba vestido como voy ahora. Tenía las manos y la cara ensangrentadas, porque había estado comiendo la carne de aquel niño.

¡Tus manos y pies se convierten en garras de lobo?

Sí; sí se convierten.

¿Tu cabeza se vuelve parecida a la de un lobo? ¿Se vuelve más ancha?

No sé qué forma tenía mi cabeza en aquel momento; utilicé mis dientes, la cabeza la tenía como la tengo ahora. He herido y devorado a muchos otros niños pequeños.

Jacques Rollet, declaración a los tribunales, 8 de agosto de 1598


   Metamorfosis


      Algunos brujos suelen transformarse en gatos: Charcot, de la bailía de Gez, fue atacado una noche en un bosque por una multitud de gatos, pero cuando hubo hecho la señal de la cruz, todos desaparecieron.



Veuillot Soulie, Claude y Delibes, Gaston, El exorcismo


Marcelo Bordese, Licántropo


Inquietud


La puerta me olfatea, vacila.


Jean Pellerin, Romanza del retorno


Temor


      Desde que una joven apasionada maldijo y santificó mis labios (ya que toda consagración las encierra a ambas) evité con bastante superstición abrazar a ninguna, por miedo a ejercer sobre ella alguna influencia fatal.


Goethe, Dichtung und Worheit


En el mercado


-  ¿  Qué ofrece usted, pequeña vendedora, en esta estación de lluvias?

-  Lámparas -me respondió-, solamente lámparas encendidas.



Marcel Schwob, El libro de Monelle






 En la noche
 - Despierta, muchacha -dijo-, soy tu amante que llega de noche.

Ella despertó a su voz.

- ¿Quién me llamaba?

- Te llamaba yo.

- ¿ Y dónde estás?

- Te estoy hablando al oído desde la almohada donde yace tu cabeza.

- ¿Y quién eres tú?

- Soy una voz.

- Deja entonces de hablarme al oído y salta a mi mano para poder tocarte y acariciarte. Salta a mi mano, voz.

- Se tumbó cálidamente en aquella palma.
- ¿Dónde estás?

- En tu mano.

- ¿En qué mano?

- En la mano izquierda que tienes sobre el pecho. Si cierras el puño me aplastarás. Estoy en las raíces de los dedos.

- Háblame.

- Yo tuve un cuerpo y fui siempre una voz. Como en verdad soy, así vengo hasta ti en la noche, voz de tu almohada.

- Sé quién eres. Eres la voz inmóvil y susurrante que no debiera escuchar, Me han dicho que no escuche la voz susurrante e inmóvil que habla en la noche. Tienes que marcharte.

- Soy tu amante.

- No debo escucharte -dijo la muchacha-. Y cerró el puño súbitamente.

Dylan Thomas, La mujer y el ratón
 J. D. Mylius, Philosophia Reformata, 1622 

Antiguos artificios


        Hay en la Tierra del Fuego indígenas de color azulenco que se comunican mediante esponjas capaces de retener el sonido y la voz articulada. De manera que cuando quieren transmitir o conferenciar desde lejos, hablan de cerca a alguna de estas esponjas, luego las envían a sus amigos, quienes, al recibirlas y apretarlas nuevamente, hacen surgir palabras como agua, y conocen, mediante este admirable procedimiento, todo lo que sus amigos desean.
Jean Cocteau, Courrier Véritable

        Chin Shi, médico y emperador de China, tenía dos espejos: uno metálico y otro de cristal, con los cuales veía al trasluz el cuerpo de los pacientes. Un día, por un tercer espejo, Chin Shi vio el interior de su propio cuerpo. Una línea roja y horizontal cruzaba su pecho. Al día siguiente sus ministros lo hallaron desangrado con un puñal hundido en el corazón. Entonces convocaron al pueblo, y desde uno delos balcones del palacio imperial, dijo el heredero:

         - Nuestro amado inmortal emperador tuvo una visión. Ahora descansa en el cielo.

Antiguo relato chino



        En una época bastante lejana vivía un rey llamado Ta-chuan que reinaba sobre un gran reino. El rey tenía cinco hijos: el primero era sagaz, el segundo ingenioso, el tercero era hermoso, el cuarto dotado de natural autoridad, el quinto poseía aquella virtud que sabe procurar la felicidad.

        Un día, el rey les pidió a sus hijos componer el elogio de la superioridad de la que cada uno se alababa con respecto a los otros. El segundo dijo de este modo:

          - El ingenio ayuda a construir las cosas más valederas, empleando hábiles artificios; he fabricado un hombre de madera, parecidísimo a un hombre de verdad, hasta el punto de engañar. Este hombre se mueve, corre, se sienta y se levanta; baila y canta maravillosamente. Todos los que lo han visto se han declarado contentos; le han traído regalos; muchos no han comprendido el engaño.
          Una vez, el inventor fue a un país extranjero, llevándose al autómata. Quien lo vio admiró su elegancia y su habilidad en la danza, a todos, el constructor decía con orgullo:

           - Es mi hijo.

           Oyó hablar de él el rey del país y quiso ver al virtuoso bailarín. Fue conducido ante el rey: el autómata bailó, cantó, se exhibió en juegos tan complicados como ingeniosos; hasta entonces no se había visto nunca un artista tan hábil.

             Hacia el final de la representación, sin embargo, ocurrió un hecho singular: el bailarín empezó a mirar a la reina fijamente a los ojos, con muda admiración.

           - ¡ Qué se le corte la cabeza!, ordenó el rey inesperadamente severo. El padre imploró un favor:

            - Que me sea permitido matarlo con mis propias manos.

            Y se acercó al autómata tocándolo sobre un hombro: la criatura se hizo mil pedazos.

            El rey exclamó:

             - ¿Cómo he podido condenar a un trozo de madera? Con todo, esta criatura es de una ingeniosidad maravillosa: el mecanismo consta de 364 articulaciones; es ciertamente superior a un hombre verdadero.

             Y le regaló al inventor cien mil millones de monedas.
Cuento tradicional chino
 
            





La piedra filosofal


        La Piedra es familiar a todos los hombres, jóvenes y viejos, se encuentra en el campo, en la aldea, en la ciudad y en todas las cosas creadas por Dios y, sin embargo, es despreciada por todos. Ricos y pobres la manejan todos los días. Las criadas la arrojan a la calle. Los niños juegan con ella. Y, sin embargo, nadie la aprecia, aun cuando sea, después del alma humana, la cosa más maravillosa y más preciosa de la Tierra y tenga el poder de hacer caer a Reyes y Príncipes. Sin embargo, es considerada como la más vil y despreciable de las cosas terrestres.
Gloria Mundi